Sistemas de Rociadores, Bombas de Incendio, Centrales Incendio, Registro Sencamer

 

 

 

 

 

Metodología Básica para el diseño de Sistemas Contra Incendio Caso de sistemas de tubería húmeda basados en rociadores automáticos (I parte)

(por Ing. José Prada)  

Este trabajo no pretende sustituir el trabajo de Ingenieros calificados en el área de SCI sino simplemente servir de referencia a aquellas personas que deseen tener una visión global del proceso de diseño. Por la naturaleza de este trabajo, se hará hincapié en consultar detenidamente más material de apoyo. El artículo está dividido en un cierto número de pasos que pueden ser comprimidos o cambiantes en función de la experiencia del diseñador o las necesidades del cliente.

Identificación del problema: ¿Qué debo proteger? Antes de poder escribir una sola ecuación, el diseñador debe saber exactamente a qué se enfrenta. El fuego, en principio, es el enemigo. Pero también puede llegar a ser el mismo edificio donde se puede llegar a generar. La norma NFPA 101 recoge las recomendaciones mínimas de seguridad y protección que deben tomarse en cuenta para proteger un área, usando una combinación de sistemas y equipos: mangueras, extintores, rociadores, agentes limpios, espuma, etc. Luego, para diseñar cada uno en particular deben consultarse las normas asociadas (13 para rociadores, 14 para mangueras y así sucesivamente). El énfasis inicial se hará en sistemas de rociadores por su versatilidad, simplicidad y comprobada eficiencia en la prevención de pérdidas materiales y humanas (Sí, los rociadores salvan vidas).

Definir el riesgo consiste en determinar que clasificación le da la norma (en este caso la NFPA 13) a un área junto a los materiales que pueda contener en un momento dado. Así, el riesgo existente en una iglesia es menor que el de una panadería por las actividades involucradas en el área, los materiales ahí existentes, la cantidad de estos y otros factores que se irán exponiendo a lo largo del artículo. El capítulo 2 de la norma 13 clasifica a las áreas como de riesgo lígero, ordinario I y II y alto I y II. Esta primera clasificación está asociada al tipo de los materiales diseminados en el área y la las actividades realizadas en la misma. Una segunda clasificación está hermanada con la forma como se almacenan los materiales en un área. Esta clasificación convierte entonces a un espacio con un material dado en otro tipo de riesgo si el material está siendo almacenado en grandes cantidades. Esto definiría el riesgo como Tipo I, II, III, IV o de plásticos A, B o C. Igualmente, hay riesgos especiales comopapel, caucho, etc, que deben ser igualemnet considerados en detalles, los cuales deben consultarse en la Norma 13 Cap 2.

Entonces, el primer paso es evaluar el riesgo en función del área, tipo de materiales, tipo de almacenaje, alturas del área, etc. Esto definiría el norte a seguir respecto a las necesidades de protección. Hagamos algunos ejemplos apoyados en la norma.